Archive for octubre 2005

LA TUNIÑA BOLIVARIANA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO

by in , , 7



Son mujeres trovadoras y amantes de la bohemia. Todo lo contrario a una mujer del siglo XVlll, conserva-
dora, pacata y hogare-
ña. Dicen que este grupo de mujeres bolivarianas que le cantan al hombre, al amor y a la vida conquistan en cada presentación musical a más de un corazón trujillano.

FUNDACIÓN
El 23 de octubre de este año la Tuniña Femenina Novata Bolivariana de la Universidad Nacional de Trujillo cumple un año de su creación. Aunque vale precisar que recién en julio del presente fue reconocida oficialmente como tal por el vicerrector Académico de la Universidad Nacional de Trujillo, Juan Muro Morey.

SU ENCANTO
La Tuniña Bolivariana lleva poco tiempo en el medio trujillano, y ya encanta con sus peculiares voces y sus románticas coplas musicales al son de guitarras, panderetas y mandolinas.

RECUERDOS:
Recuerdo que la tuniña Culpable (entrañable amiga Emilia) meses antes de octubre fecha de creación de la Tuniña Bolivariana andaba muy entusiasmada con la idea de formar una tuniña digna de representar a la Universidad de Bolívar en la ciudad de Trujillo y fuera de ella. Y claro lo logró, ¡felicidades!.

TALENTO Y BELLEZA
Este ramillete de talentosas estudiantes universitarias se fueron integrando lentamente, palmo a palmo, pieza por pieza hasta verse reflejado en un sólido grupo procedentes de las diferentes facultades de la universidad. Muchas participaron en el casting pocas fueron las que se quedaron. Había predominado por sobre todas las cosas el talento y la belleza. Aunque en la mayoría de casos creo se quedaron por su talento (es broma jeje)

SUS MANDAMINETOS
Dicen que ninguna novata tuniña podrá decir, cuando esté frente a sus madrinas: “no puedo”, o “no quiero”. Sería inconcebible. No lo sé, pero seguramente se ganarían un castigo más fuerte, o quizás una suspensión temporal.

SU BEBIDA
Una de las tradiciones que la Tuniña Bolivariana ha adoptado para su fiel cumplimiento es la de, en lugar de tomarse un vasito de agua para afinar la garganta, prefieren una copa de vino. Vino para mojar la garganta, vino para calamar la sed y vino para perder el miedo. Y de vez en cuando unas cuantas cervecitas para no perder la costumbre. Esa es la Tuniña... Feliz Aniversario y cumplan muchos años más...!!! y como dice su lema ¡¡¡AUPA TUNA!!!

EL POETA VALLEJO NO FUE TAN TRISTE COMO LO PINTAN

by in , , 1


Vallejo, según sus biógrafos apologéticos, era quizás el poeta más triste, más pobre y el más golpeado hondamente por el dolor humano. Un poeta inmerso en aquel trágico mundo perverso y que hoy nos cobija.

Si a un niño le preguntásemos qué le sugiere la palabra Vallejo, su recuerdo inmediato sería Paco Yunque, un niño noble de mirada triste que sufre en carne propia la real discriminación social.

A su turno los jóvenes o adultos relacionarían la palabra Vallejo con los Heraldos Negros o Trilce. Versos nostálgicos que reflejan en lo más hondo, aquellos bellos paisajes pueblerinos, amores juveniles, el sufrimiento en la cárcel o la pérdida de su madre. Composiciones que transmiten ese oscuro y misterioso sufrimiento le que aquejaría hasta el fin de su muerte, aquel viernes con aguacero.

Pero según algunos intelectuales ligados a la literatura peruana afirman que César Vallejo Mendoza no era tan triste, tan pobre, ni tan trágica su joven vida.

Bryce Echenique nos relata en sus Crónicas Perdidas, que Vallejo no vivía en condiciones modestas como señalan sus más apologéticos biógrafos. Mas bien, disfrutaba de lujosos departamentos que le proporcionaban sus amigos de las más altas esferas de la intelectualidad literaria.

“Allá por los 76 o 77, durante mi primer viaje a España, unos amigos me llevaron a la residencia de la familia Panero en Astorga. La viuda del poeta Leopoldo Panero me propuso entonces dormir en el dormitorio de Neruda o en el de Vallejo, como yo quisiera. Me quedé totalmente desconcertado: “¿Vallejo durmiendo y comiendo en tan espaciosa y elegante mansión? En fin, Neruda tal vez sí, por ser tan famoso y tan chileno. Pero en lo de Vallejo tenía que haber, sin duda alguna, un error. Vallejo era peruano, era hambre, soledad, huesos húmeros adoloridos. Y, aunque se hubiese muerto en viernes, era un poeta muerto en día jueves, en parís y con aguacero”. (pág. 240)

En otro párrafo continua Bryce: “En París tuve la suerte de ser amigo del músico peruano Raúl De Verneui, íntimo amigo y contemporáneo de Vallejo. Ese viejo notable y bonvivant había acompañado a Vallejo cuando éste le hizo la corte, con éxito, a la guapa hija de una panadera de Montparnasse. Gracias a ello, al menos mientras duró aquel romance, el poeta tuvo cada mañana su Baguette bien calientita al lado de su “café” con leche. Y solía reunirse con todo un grupo de latinoamericanos en el mismo café de Montparnasse en el que el futuro gran Picasso se reunía con un grupo de españoles, en la mesa vecina. Transcurrieron meses y tal vez años de silenciosa vecindad entre ambas “comunidades”. (pág. 241)

Por su parte, su biógrafo Juan Domingo Córdova, autor de “César Vallejo del Perú Profundo y Sacrificado”, refiere que Vallejo se reunía con los intelectuales latinos de su época para tomarse algunos whiskys. Vallejo tenía la cabeza de pollo. Los efectos del alcohol surtían efecto inmediato en la cabeza del poeta.

“Hay un lado bastante disipado del poeta que poco se conoce. “Vallejo nunca tuvo buena cabeza para la bebida y perdía el control con facilidad. Cierta vez, en el bar “les noctambules” de París, ingresó un argentino que en forma petulante empezó a protestar por la calidad del whisky. Vallejo, violentísimo lo tomó de las solapas: “¡Ahora me las vas a pagar, compradito!”. Al separarlos, Vallejo explicó que no iba a permitir que el gaucho se haga el importante para luego quedarse con todas las chicas, y se echó a reír y seguir tomando”. (cita tomada de la enciclopedia SABIAS QUÉ? el Perú y sus secretos)

En efecto nuestro poeta universal también supo reír, enamorar, beber unos whiskys con sus amigos y comer caliente y a su hora. Este también era Vallejo

HUAMACHUCO EN IMAGENES

by in , 1


El pueblo de Huamachuco es modesto, encantador y hermoso.

Hace unos meses publiqué en este blog un post en la que promovía el turismo regional liberteño. Y solamente mencionaba tres atractivos turísticos, no porque sólo tuviera estos tres, sino por razones de espacio (fue publicado en una revista otuzacana “Entre Pencas y Retamas” y traté de reducirlo a los tres más promovidos por la municipalidad de Sánchez Carrión - Huamachuco).


El post lo denominé: Las tres maravillas de Huamachuco, donde describía las bondades de estas maravillas. Esta vez te mostraré una relación más amplia de lo que ofrece el pueblo del tribuno don José Faustino Sánchez Carrión. Una muestra de extraordinarios paisajes y una amplia relación de costumbres andinos. Las imágenes hablarán por sí solas. Bienvenido al paraíso liberteño: Haz Click: (orioncorales.tripod.com ) (deperu.com)

QUIRUVILCA: PUEBLO DE HISTORIAS Y LEYENDAS

by in , , , 5


Dicen que el “Muki” existe y vive en los socavones de Quiruvilca. Es el guardián de la plata, el cobre y el bronce. Es muchas veces amigo y otras, enemigo de los humildes mineros. A través de sus pactos uno puede vivir en medio de la fortuna, o en todo caso en medio del infortunio. Esto depende si lo abordas cuando el “Muki” está de buen humor, o con humor de los mil demonios, eso dicen los mineros.

Dicen que es pequeño y jorobado, de piernas cortas y delgadas, de ojos grandes y redondos.

Lleva en la cabeza una linterna que alumbra sus pasos y advierte su presencia.

La mina es tan vieja como el pueblo, y el “Muki” es tan viejo como la mina”. Lo que dicen del “Muqui” se transmite de generación en generación. Perdura en la memoria de los más pequeños y de los más viejos quiruvilcanos.

Ya todos saben que anda solo, de qué se alimenta y dónde se cobija. Los mineros cada vez que se cruzan atisban de reojo y se pasan de largo. No le dicen nada, porque si lo encuentran de mal humor, con una cachetada los haría ver estrellitas y probable no regresen de ese mundo de estrellitas y angelitos.

Tal vez por eso nadie se atreve a pactar con el “Muki”, por el miedo a las cachetadas, o porque les puede ofrecer toda una vida de infortunio, de desgracias, quizás hasta la muerte. ¿Pero si está de buen humor y les ofrece fortuna y felicidad? ¿Cómo saber su estado de ánimo? Nadie lo sabe.

El domingo pasado, don Hermeregildo, viejo regañón e incrédulo, que dice no existe el famoso “Muki”, ingresó a trabajar a la mina. Se colocó su casco amarillo, su sacón fosforescente, y sus grandes botas de jebe.

Empezó a picotear la tierra, de pronto observó que el socavón se aclaraba, escuchó unos pasos finos, como de niño. Pensó que de repente era su hijo, dejó de picar el suelo y puso atención a los ruidos generados por los zapatos. Pero en tanto don Hermenegildo dejó de picar la tierra, también aquél misterioso ruido dejó de moverse. Pero el brillo dorado alumbraba notoriamente, era distinta a la de don Hermeregildo.

En ese momento llamó dos veces a su hijo. La tercera, gritó. No respondía. Se empezó a alarmar sobremanera, de su frente chorreaba sudor, sus manos habían mojado el mango del pico, seguramente era causa del miedo, qué otra cosa más se puede pensar, ¿por el trabajo? Si recién había dado 10 o 15 picotazos al suelo. A ver pues diga que no existe el “Muki”

En breves minutos, cuando don Hermeregildo se emprendía a investigar quién se ocultaba detrás de ese muro. Aquel resplandor de luz se adelantó y dio el primer paso. Se le acercó tan cerca que el potente brillo de la linterna del “Muki” no le permitía ver detalladamente.

Alcanzó a dar dos vueltas a su alrededor y empezó a disertar, le confirmó que era el guardián de aquella mina. Y que no permitía que lo molestasen los domingos, porque ese día era el único día que podía descansar cómodamente: sin ruidos y sin gritos de gente. Enfadado le advirtió que por ningún motivo nadie debe acercarse por los socavones ese día. Y Por haberle despertado le castigó pidiéndole sus más preciados becerritos como ofrenda, durante una semana, uno diariamente. “Pero señor-- le increpó don Hermeregildo, yo sólo tengo tres becerritos. Soy pobre, además tengo una familia que mantener, cuatro hijas”
“¡Silencio…! No me tienes que objetar”- se enfureció más ‘el Muki’- acata las órdenes y punto viejo renegón”. Tú vendrás a ofrecerme diariamente un becerro y como recompensa tendrás vida eterna. De lo contrario me veré obligado a dejarte en el infierno toda la eternidad.

Don Hermeregildo, dejó su pico, y salió como alma que lleva el diablo. Al llegar a su casa le contó a su esposa al detalle. Pero don Hermeregildo no creía en esas cosas. Pensó que quizás era un sueño de mal gusto. No hizo caso. Dejó pasar una semana y nunca llevó la ofrenda al malvado “Muki”. Su esposa que era 20 años más joven que el viejo setentón, intentaba convencerlo todos los días. Ella sí creía en el pacto, y tenía miedo a perderlo para siempre.

“No te preocupes mujer, no me va a pasar nada”, le decía. Parecía estar tranquilo, despreocupado. Pero tenía miedo. Empezó a temer a la oscuridad, a los rincones grises. Por eso no regresó durante esa semana a la mina. Prefería ir a la cantina a tomar alcohol con sus amigos y a contarles que él sí lo había visto al “Muki”. Muchos le preguntaban si tendría vida eterna, o tal vez fortuna eterna. “Nada de eso”, les decía.

Tal vez si el “Muki” hubiese estado de buen humor, si no lo hubiesen despertado esos picotazos que apuntaba en el suelo el viejo Hermeregildo, otra hubiese sido la historia. Quizás el más rico del pueblo, o el más rico del mundo.

Pero estuvo de mal humor. Más aún no hizo caso a su pedido. El “Muki” se enfureció. Durante la semana, a media noche hacía temblar el cerro, removía los cimientos, todo el pueblo se alarmaba. El último día de plazo don Hermeregildo ya no era bien visto en el pueblo, todos sabían que había pactado con el “Muki”, pero nadie sabía que clase de pacto. Pensaban que eso era el motivo de los fuertes remezones.

El domingo, último día del pacto, a media noche muchos pobladores juraron verlo a don Hermeregildo deambulando por las calles, pero esta vez estaba bien vestido, de saco y de corbata. Todos se extrañaban. “Seguro es un regalo del Muki”, murmuraban.

Panchito de 12 años, el hijo “shulca” de don Hermeregildo salió de su dormitorio en la madrugada a orinar y se chocó con su padre en el corredor de la casa, pasó de frente, y no le dijo nada, sólo sintió una fuerte energía que rozaba su delicado rostro. Panchito regresó a su cama pero de reojo volteó a ver a su padre, ahí estaba roncando como los chanchos. Pero ya no había esa lujosa ropa que vestía. ¡Qué extraño!—se admiraba—
¿Adónde habrá salido vestido así?

Al día siguiente don Hermeregildo, amaneció distinto. Más cariñoso con sus hijos, con su esposa, y con ganas de volver a trabajar. Habían pasado una semana desde que vio al “Muki” y no había pasado nada. Seguía vivito y coleando. Se despidió de todos, como si nunca fuera a regresar y de broma les dijo a sus hijos, “hijos míos nunca vayan a trabajar los domingos a la mina porque va a encontrarse con “Muki”, el “Muki” es malo.

Agarró su pico y se dirigió nuevamente a la mina. En el camino los alcanzó a sus compañeros de trabajo, se saludaron y continuaron. Al llegar a la boca del socavón, don Hermeregildo sintió escalofríos, se detuvo un momento y siguió la huella de los rieles. El resto de mineros continuaron adelante mina adentro. De pronto se escuchó un ruido estridente que salía de la mina y se expandía por todo el cerro de Quiruvilca. La mina había colapsado. Pero sólo uno ha muerto.

Se había cumplido el pacto del “Muki”. Se robó el alma de don Hermeregildo y lo llevará por el purgatorio y el infierno. El resto quedó atrapado por unas horas y salieron ilesos de ese trágico derrumbe.

DOS MAESTROS DEL PERIODISMO

by in , , 2

Hoy es el día del periodista (1º de octubre). Quiero saludar al patriarca del periodismo nacional, don Manuel Jesús Orbegozo, otuzcano de nacimiento, y orgullo liberteño. Tiene una admirable carrera periodística que se traduce en más de 50 años, informando y formando a la sociedad peruana. También saludo a otros connotados periodistas de los diferentes medios de comunicación del país, que no mensiono su nombre por temor olvidarme de alguno de ellos.

Pero de quien no puedo olvidarme es del más grande periodista latinoamericano, el maestro de las entrevistas y del periodismo narrativo, don Gabriel García Márquez.En esta oportunidad haré mención a su obra periodística “Relato de un Naufrago” que a decir del mismo Gabo, la publicación “causó un cierto revuelo en el país (Colombia)” por tratarse de una noticia que implicaba en actos ilegales al mismo gobierno del dictador Gustavo Rojas Pinilla (año 1955).

“Relato de un Naufrago” narra la historia de 08 tripulante marineros colombianos que durante una tempestad el destructor “Caldas” naufragó quedando sólo un sobreviviente: Luis Alejandro Velasco, que padeció - en una balsa - hambre, amenazas de tiburones y fuertes cachetadas de los vientos marinos, pero nunca claudicó; día a día le brillaba una luz de esperanza cada vez que divisaba en su imaginación aquel litoral colombiano que distaba a cientos de kilómetros.

Una semana después apareció nadando en la playa desierta del norte de Colombia. A los pocos días fue declarado héroe nacional. Las empresas lo convirtieron en un producto publicitario, se dedicó a hacer comerciales de relojes y de zapatos. Hasta esos momentos todo parecía ir bien.
El gobierno lo utilizaba como objeto para su campaña política y las empresas para promocionar sus productos.Fue en ese momento que entra a tallar el maestro Gabo, cuando Luis Alejandro Velasco, el naufrago, se dirige al periódico "El Espectador" para ofrecer la historia y sacar provecho económico.

En realidad la noticia estaba trillada, todo el mundo ya lo sabía a través de los diarios oficialistas, pero aún se escondía una gran verdad que sólo el mago de la palabra sacaría a la luz. Una Historia contada en 14 capítulos, que durante catorce días mantuvo en suspenso a toda Colombia hasta el final del relato.

Su primera sorpresa de Gabo al realizar la primera sesión de entrevistas al único sobreviviente del aquel trágico naufragio, era su excepcional arte de narrar, su capacidad de síntesis y su memoria asombrosa. Fueron 20 sesiones de 6 horas diarias, durante las cuales, Gabo, tomaba notas y soltaba preguntas tramposas para detectar sus contradicciones.

La segunda sorpresa la tuvo al cuarto día de la sesión. Gabo le pidió que le narrara aquella tormenta que acabó con el naufragio del destructor “Caldas" y la muerte de 7 marineros colombianos. Luis Alejandro le respondió “es que no había tormenta”. ¡Oh sorpresa…! Nadie lo sabía hasta ese momento. Era como un secreto de estado.

Era una verdad nunca publicada hasta entonces, la nave jamás había sido derribada por tormentas como inicialmente les hizo creer el gobierno colombiano de Gustavo Rojas Pinilla, sino por el sobrepeso, porque transportaban contrabando desde Estados Unidos hasta Colombia, y estaban implicados los miembros de las más altas esferas militares de ese gobierno. Esa revelación implicaba tres faltas enormes: la primera, estaba prohibido transportar carga en un destructor; segundo, fue a causa del sobre peso que la nave no pudo maniobrar para rescatar a los náufragos; y tercero, era carga de contrabando (neveras, televisores, lavadoras).

Márquez reveló tremenda noticia y el gobierno militar no demoró mucho tiempo para desacreditar tal afirmación. El marinero fue destituido del ejército y perdió su estatuto de héroe, mientras Gabriel García Márquez fue condenado al exilio. Vagando por Europa, se convirtió en uno de los principales escritores latinoamericanos del siglo XX, y uno de los más renombrados periodistas latinoamericanos. Feliz día del periodista maestro Gabo.

Fuentes:Relato de un Náufrago, 1970- Editorial: La Oveja Negrahttp://www.vub.ac.be/khnb/itv/oktober/feb00/sp00-02.htmhttp://sepiensa.org.mx/contenidos/s_relato/relato_1.htm