Archive for abril 2007

QUE DESCANSE EN PAZ DON EDUARDO QUIROZ

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DERECHA: Profesor Hermes Rubiños, Eduardo Quiroz, Taylor de la Cruz, administrador del cronicas y relatos.

El reconocido periodista trujillano Eduardo Quiroz Sánchez, falleció el pasado sábado 21 ante el dolor de sus familiares, amigos y alumnos, quienes a pesar de su mal estado de salud siempre le alentaron para que luche contra el cáncer pancreático que adolecía.

Eduardo Quiroz, siempre apoyó las iniciativas académicas de los estudiantes de periodismo, sean o no de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Upao, de donde era decano. Por ejemplo, el año 2003 un grupo de estudiantes de priodismo (UNT) organizamos un conversatorio denominado “La situación del periodista en La Libertad”. Evidentemente fue un conversatorio de primer Nivel. Por nuestra parte, le obsequiamos un llaverito dorado, en él acuñamos el nombre del grupo que organizó el evento. Quizá no fue un regalo costozo pero fue muy significativo.
Gracias don Eduardo por su incondicional vocación de enseñanza, que descanse en paz.
Mis más sinceras condolencias a los familiares de este maestro del periodismo trujillano.

Relacionados: EQUIS: in memorian.
Una de las últimas entrevistas que brindó a la prensa: “Murgia es mi amigo, pero no hizo buenas obras en la ciudad”.

ALEJANDRO ROMUALDO

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Nació en Trujillo, en 1926, pero actualmente radica en Lima, pues partió de nuestra ciudad cuando apenas tenía cinco años, aunque según confiesa, nunca dejó de pensar en la tierra que lo vio nacer. "Mi forma de ser es la de un norteño de pura cepa y no la de un limeño mazamorrero", dice cuando se le pregunta sobre su procedencia.

Romualdo es a todas luces un poeta mayor en nuestro país. Lo demuestra su gran poema "Canto Coral a Túpac Amaru", que fue recordado durante su estada en nuestra ciudad, a la que llegó para recibir este homenaje durante la Segunda Feria de Libro de Trujillo.

En 1949 obtuvo el Premio Nacional de Poesía con su libro La torre de los alucinados. Exiliado en México, desarrolló una fecunda labor periodística y editorial.

Su obra poética: La torre de los alucinados; Mar de fondo; España elemental, El movimiento y el sueño. Cuarto mundo (1972).
Romualdo es un poeta de extraordinaria fuerza creadora, que constantemente se renueva. Desde La torre de los alucinados, poesía de corte purista, de imágenes transparentes y lenguaje enjoyado, Romualdo ha transitado todas las formas del quehacer poético.

Su verso se hace militante, vibrátil y a veces mordaz, trazando una estética lindante con el compromiso social, cuyo fruto más alto es su famoso Canto coral a Túpac Amaru.

Hace poco fue condecorado por la Municipalidad Distrital de Trujillo con la "Medalla de Honor y Diploma" por su gran trayectoria literaria y su obra poética.

CIRO ALEGRÍA BAZÁN

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Ciro Alegría nació en la hacienda Quilca, Provincia de Sánchez Carrión, Departamento de La Libertad , Perú el 4 de noviembre de 19 09 y realizó sus primeros estudios en Cajamarca y en la Universidad Nnacional de Trujillo . Fue alumno de César Vallejo.

Hizo incursiones en el periodismo, en los diarios "El Norte" y " La Industria ", de Trujillo.
Desde muy joven intervino en actividades políticas y en defensa de los indígenas y de las clases sociales más explotadas.

Fue uno de los más importantes representantes de la literatura indigenista americana.
En 1931 estuvo un año en la cárcel y posteriormente deportado a Chile, en 1934. En esta etapa se dedicó de lleno a la literatura y escribió páginas significativas de su literatura, obtuvo varios premios por sus novelas, otorgados por editoriales chilenas, por la editorial Farrar & Rinehart Company de EEUU y otros.

Vivió durante varios años en Estados Unidos, Puerto Rico y Cuba; y regresó en 1957 al Perú.
Después de su novela premiada, "El mundo es ancho y ajeno" (1941), no tuvo una gran producción, salvo algunos cuentos y relatos.

Fue miembro de la Academia peruana de la lengua en 1960 , y posteriormente Presidente de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas.


Falleció en Lima en 1967.



Sus obras:
-La serpiente del oro (1925)
-Los perros hambrientos (1938)
-El mundo es ancho y ajeno (1941)
-Duelo de caballeros (1962)

Institución educativa en Trujillo: NorbertWiener.org

ADÁN CABANILLAS

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Nació en Chepén en 1966, es el autor de “Ni en pelea de Perros”, es periodista de profesión, pero tiene la vocación de escribir las cosas buenas y adversas uqe le muestra la vida. Se inició escribiendo poesía.
En 1983 formó el grupo literario Nuevo amanecer, junto con otros poetas que aleteaban en sus primeros intentos de escribidores de poemas.
En su libro “Ni en pelea de Perros” muestra las vivencias cotidianas deltas personas que sobrevivieron gracias a indulgencias divinas y que Adan Cabanillas ha recogido en su trajinar diario.

HORACIO ALVA HERRERA

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Nació en Pacasmayo en 1918, poeta lírico ha sabido sobrebozar con ternura todo el mundo espiritual de los años vividos en Pacasmayo y Trujillo.

Fue secretario privado de Antenor Orrego, rector de la Universidad de Trujillo, cuando se da el golpe militar de Odría, Horacio Alva se escondió en la hacienda de su padre en Pacasmayo, allí estuvo 4 días escribiendo una novela que tituló: "Cuando el agua venga”.

En los años 51 y 52 escribía y daba recitales de poesía de protesta, motivo por el cual casi va a la cárcel.

Fue un gran poeta que tuvo como ejemplo de admiración al ilustre César Vallejo. Como persona fue muy hiperactivo, nunca se sentía cansado para ir a continuas reuniones, tertulias o algún paseo.

Los últimos años de su vida los pasó junto a su hijo por quién guardó un intenso agradecimiento.
Horacio Alva herrera ha dejado la universidad, pero no se ha ido de ella, porque siempre vibrará el mensaje de su verso con la misma intensidad con que conmovió a su palabra en las clases de Literatura, mucho más cuando una legión de sus caros discípulos son semilla germinada en la tierra fértil de la inquietud poética. Que el tiempo se encargue de preservar su canto, así como nosotros conservamos claramente los sentimientos.

Obras:
-Ritmos Indoamericanos (1944)
-La epopeya a Trujillo
-Sonetario Trujillano (1953)
-Canto a la rendición de Trujillo (1954)
-Canto de mar y soledad (1964)
-Cuando el agua venga

LA MÁQUINA

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Por Miguel Salazar García

"La verdad es que el único culpable de que ahora

esté pasando por una situación tan extrema

era yo mismo, por haber inventado

aquella bendita máquina del tiempo..."


Sucedió que de repente un ruido estruendoso nos sacó de nuestro escondite al que habíamos llegado huyendo del poderoso oso de anteojos, el cual parecía tener ahora menos oportunidad que nosotros de escapar al peligro que podría significar aquel ruido, que aun no podíamos identificar, pero que seguramente no sería nada bueno considerando la magnitud de aquello que aun no sabía que carajos era.

La verdad es que el único culpable de que ahora esté pasando por una situación tan extrema era yo mismo, por haber inventado aquella bendita máquina del tiempo; la cual me había traído a este lugar, y a esta época , pues no tenía ni la más mínima referencia. Ya que no se me ocurrió o no tomé en consideración algunos puntos antes de hacer este viaje como: saber un poco de historia, un poco de zoología, arqueología, etc., etc., sólo por la maldita necesidad de saber si es que esta máquina funcionaba de verdad.

Y ahora, aquí (quien sabe donde), espero que lo que causó este ruido espantoso y el oso ése, decidan seguir su camino y yo poder regresar a la máquina a hacer otro viaje a cualquier otra parte y que la suerte esta vez me sea más favorable.

Mi compañera fortuita me mira con mucha curiosidad, quien sabe lo que pueda estar pasando por esa mente, ¿hasta donde podrá llegar su capacidad de razonamiento?, ¿de qué estará llena su mente?. Seguramente me tiene menos miedo que al oso y a lo otro. Bueno, el oso no ha vuelto y lo otro espero que me siga siendo una incógnita.

Es hora de regresar a mi máquina, mientras los otros seres de este mundo se entretienen por otra parte. Camino hacia el lugar donde supongo debe estar mi invento. ¡que suerte!, sigue ahí, no sé porque pero, me resulta tan fácil la partida de este lugar al que hace unos minutos me parecía imposible el escape. Pero bueno, es hora de partir. Mi acompañante parece que quisiera acompañarme. Pero lo mejor será que me vaya cuánto antes ahora que puedo hacerlo.

Enciendo la máquina y espero que me lleve de vuelta a casa, pero quien sabe a donde me llevará esta vez.

ALEJANDRA, SIGUES SIENDO MI AMOR

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" Hoy, tengo 90 años y hace 70 que frecuento

esta maldita laguna que me

quitó a mi único amor"

Recuerdo con mucha nostalgia aquella vez que con un grupo de amigos decidí enrumbar una nueva experiencia, partir a un empinado y misterioso cerro denominado Chochoconday. La hora de salida fue casi a las dos de la mañana, cuando el cielo yacía en plena oscuridad, como si estuviese ausente. Nosotros apenas tanteábamos el sinuoso camino.

Muchas historias se han tejido alrededor del Chochoconday. Algunas más fantásticas que otras, sin embargo ambas causaban hormiegueos y escalofríos. Quizás temíamos que pudiera sucedernos alguna tragedia pero ninguno de nosotros lo demostraba.

Decían que es un cerro maligno, voraz y resentido. Su aspecto no me parecía atemorizador; más bien, benigno e indefenso como para pasar un día de entretenimiento y placer. Inolvidable.

A unos metros de la cima, existía una inmensa laguna donde parecía abarcar todo el cielo azul. En su centro había una pequeña isla y allí se levantaba una importante capilla, como de un dios omnipotente. Se veía muy lejano. Desde allí aseguraban muchos lugareños, emerge una misteriosa princesa en cuyo cuello penden unos hermosos brillantes de oro que hipnotizan cualquier mirada. Dicen que luce un vestido frondoso como de princesa de hadas. Además detallaban su impresionante belleza al extremo de atraer a hombres y mujeres para llevarlas con ella a las entrañas de esa enorme laguna.

Yo tenía mucha curiosidad por saber si era cierto todo lo que decían. Pero tampoco por mi curiosidad quería quedarme toda la eternidad en ese oscuro mundo de truchas y anfibios. En realidad no creía nada de lo que afirmaban, más bien estaba convencido de que eran tan solo mitos de nuestros ancestros que para darse algunas respuestas a sus interrogantes, las inventaban para tranquilizarse.

Mejor olvidé todos eso misterios y seguimos hacía adelante, hasta la cima. A duras penas arribamos el majestuoso lugar, un ambiente poblado de neblina, casi no se veía la totalidad de la laguna, pero era inmensa. Sentía un clima frío, a la vez atrayente. Al encumbrar sentiamos un poco de calor, todos teníamos la sensación de querer bañarnos, pero el miedo nos invadía de no poder salir de ella.

Nuestro agotamiento era evidente, casi cuatro horas de trajín, lo bueno es que descansamos a unos metros de la orilla, donde habían unas chullpas planas y poder sentarnos.

Después jugamos un partido de fulbito mixto. Alejandra, de talla bajita, pelo rizado y ojos de capulí era la mujer que siempre soñé. Ella jugó en el equipo contrario y cada vez que nos enfrentábamos yo me dejaba quitar el balón, era solo para darle el gusto y elevar su autoestima futbolística. Después de esta aventura había pensado declararle todo mi amor, todos mis sentimientos, mientras tanto no.

Al promediar las 12 del medio día sacamos de nuestras mochilas el fiambre y degustamos suculentos platos típicos como el cuy frito, propio de la zona; y el saladito jamón de puerco.

Más tarde, los vientos nos azotaban como a esclavos romanos, y cada vez eran más intensos, como si nos estuviera advirtiendo de un trágico presagio; creo que entendimos el mensaje, pues a las 4 y 30 de la tarde emprendimos el regreso. Alistamos nuestros equipajes y comenzamos a descender. Todo estaba bien. De pronto busqué a Alejandra para ayudarla con su mochila y comenzar a afanarla hasta llegar a la casa, pero ya no había. Pregunté a todos y nadie sabía nada. Regresé inmediatamente a la laguna y observé a la distancia que ella se acercaba más y más a la orilla. Por un momento pensé que se había equivocado el camino de retorno.

La veía como hipnotizada. Cada paso que daba la sentía más distante. La llamaba, gritaba, silvaba, sin embargo, más avanzaba hacia el centro de la laguna. Yo quería acercarme y hacerla reaccionar, pero me detuvieron de manos y pies, ella ya estaba encantada, eso me detuvo. Era otra. Nunca dio vuelta a mirarnos. Alejandra, la que iba a ser mi futura esposa, a la que había esperado tanto tiempo para este momento se me escapaba de las manos. Me la quitaba las entrañas de esta laguna. En esos momentos el cielo tronaba tan fuerte como si fuese a caerse. Comenzó llover toscamente y la laguna se embravecía cada vez más cuando la llamaba a mi Alejandra.

Te odio y te maldigo grité impotentemente, llévame contigo para estar al lado de mi Alejandra. Llévame, la suplicaba. Nunca me llevó. Han pasado los días, los meses, los años, casi 70 y nunca me lo devolvió ni por compasión. Hoy, tengo 90 años y hace 70 que frecuento esta maldita laguna que me quitó a mi único amor. Cada año que arribo le canto a mi amada, la veo chapalear alrededor de aquella isla. Pero yace encantada. La contemplo hermosa como siempre. Pero no puedo llevármela.