SANIEL LOZANO ALVARADO, EL ESCRIBIENTE DE LA FAMILÍA Y LOS AMIGOS
by Taylor de la Cruz in escritores, Literatura regional 14
[ESCRIBE: MIGUEL SAMAMÉ]Saniel Lozano Alvarado, escritor y critico literario, dice que vive para escribir, y aunque acaba de publicar “Escritores de la libertad”, no esta satisfecho con ello.
Nació en Salpo, provincia de Otuzco, en La Libertad, no tenía juguetes de niño pero los construía con lo que encontrara en el ande, su vida se dividió en dos mundos: el pueblo y la chacra.”Mi padre era minero y yo lo acompañaba de vez en cuando al trabajo”, recuerda con nostalgia el escritor.
Saniel ya sabía leer pero su padre, que fue autodidacta, le exigía mucho para que aprendiera las obras que le entregaba. Y aún hoy tiene una huella imborrable de esa época. “Un día mi padre me dio el libro “Corazón “del italiano Edmundo de Amicis, y determinó que no sólo leyera, sino que me aprendiera de memoria pasajes o páginas del libro, pero yo no podía hacer eso, entonces me golpeó la mano con el filo de la cuchara y me abrió la piel, tengo la marca hasta ahora”, después de esto Saniel amó más a su padre, una persona tan perfeccionista que quería una buena educación para sus hijos, luego del incidente el niño comenzó a leer más. Su madre murió cuando él empezaba la adolescencia, un cáncer le arranco del corazón a la mujer más feliz que había conocido.”Nunca recuerdo que mi madre estuviera enojada, mis tías dicen que nunca la vieron molesta. A mí me sacaban de ángel en la fiesta patronal y dicen que ella se ponía a rezar, pero en realidad, mi madre me dejó bastante indefenso”.
Evita Rosa, un nombre tierno, para Saniel era más que eso, fue su tía y la madre que necesitaba, fue su tía madre, esta mujer nunca se casó, porque sintió que el motivo de su vida era cuidar a sus sobrinos, especialmente al futuro escritor, quien era su preferido.”Mi tía Evita, que fue mi madre, renunció a todo enamoramiento o matrimonio para cuidar de mí y mis hermanos, hoy estoy seguro que nosotros fuimos sus grandes amores”.
Saniel me dice que de niño le decían “El escribiente”, porque le hacía las tareas a sus hermanos mayores, a sus compañeros de escuela y a los hermanos de los compañeros de escuela. Su primaria la acabó en Trujillo en el centro viejo, y sintió el rechazo que los niños costeños le mostraban. Serrano Cutush fue su chapa, pero lo dice con una tierna sonrisa que eso ahora ya no importa. Ya en Chimbote donde logró culminar la secundaria el mote de serrano lo perseguía otra vez, sus compañeros lo calificaban así, eso le rebajaba la dignidad, pero una muchacha le demostró que no todos tenían ese comportamiento “Una muchacha, costeña ella, me agarró de la cara y me besó de improviso, yo no supe que hacer, sólo me quedé quieto, se llamaba Sixtina”.
Al comenzar el tercer año de estudios generales en la Universidad Nacional de Trujillo, decidió seguir Literatura y no se equivocó, los premios dan cuenta de ello. El hombre que no quiso ser el primer ministro de educación del gobierno de Alberto Fujimori, el que ha recibido numerosas propuestas políticas, el heredero trujillano de la critica literaria según el ilustre intelectual Jorge Puccinelli, el privilegiado estudiante que tuvo como maestro al brillante crítico Antonio Cornejo Polar, ese hombre que está sentado frente a mí, y afirma que no hay críticos literarios en Trujillo, expresa que su mayor orgullo es ser serrano, y se siente insatisfecho cada vez que termina un libro.
Saniel Lozano Alvarado es un intelectual que ha ganado todo lo que tiene en base a dos cosas: Inteligencia y sencillez.











