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23 de septiembre de 2005

LA MUJER DE MI HERMANO

Esta mujer despedía glamour y elegancia desbordantes por donde fuere. Una mujer al estilo Perricholi. Una ninfa en traje de ñusta andina. Así fue como la conoció mi hermano. La enamoró con palabras parcas, fofas, fiel a su estilo trivial. Y ella invadida por la ingenuidad andina cayó en las redes de este viejo pescador de mujeres sumisas.

Mi hermano era gordo y bonachón, le gustaba la cerveza y las mujeres. La cerveza para calmar su sed, y las mujeres para calmar sus otros deseos . En uno de estos bares clandestinos conoció a la mujer de sus sueños. Cupido lanzó la flecha, el efecto fue inmediato. Dos horas le tomó para enamorarla y dos semanas para contraer nupcias. Dos años para concebir a su primer hijo. Y tres para el segundo varón. Ambos saludables y pero mal criados. Nadie se escapaba de sus titubeantes palabras procaces y soeces infantiles, que no nos hacían más que soltar una carcajada por cada lisura que lanzaban.

La relación marital parecía ir viento en popa. Mi hermano trabaja en una empresa transnacional. Ganaba buena plata, sus hijos crecían en buena comodidad. Y la "ninfa" no pasaba hambre, sino soledad.

Fue entonces que Empecé a notar en sus ojos pena y tristeza. Mi hermano les visitaba cada fin de mes, salían a comer a los mejores restaurantes; a divertirse en la discoteca de moda. Pero la despedida al día siguiente le deprimía sobremanera. De nuevo era víctima de ese veneno, mezcla de pena y tristeza.

Debido a su notoria soledad la empecé a frecuentar a su cuarto con el pretexto de ver televisión. Pero antes inventaba cualquier excusa para que mis sobrinos abandonen el dormitorio y fueran a jugar en la azotea con los alucinantes robots de Stara wars; mientras yo buscaba el momento preciso para acercarme a la joven Ninfa y ofrecerla mis buenos sentimientos. Extrañada por mi actitud me rechazó de súbito.

Yo la quería consolar, desbordar el huracán de amor que traía encima. Pero sólo obtuve rechazo y más rechazo. Nunca más la volví a insinuar.

Ella hizo su vida y yo la mía. Un día recibimos la noticia de que mi hermano había sufrido un accidente, fue hospitalizado y a los pocos días falleció. La mujer de mi hermano quedó sola y abandonada, con dos hijos y un sin número de amantes de su marido.

Los días pasaron, y para evitar la tentación por la mujer mi hermano busqué un trabajo en una empresa que dista a más de 500 kilómetros de la ciudad. Siempre evité pensar en aquella muchacha vestida en traje de “ninfa”, pero la obsesión me sometía. Tuve que regresar.

De la muerte de mi hermano han pasado casi tres años. También tres años han pasado que no he regresado a la ciudad. Hoy llegué a casa y todo ha cambiado. Mi madre fenece de pena por el abandono de sus hijos. Yo a 500 kilómetros y mi hermano a tres metros bajo tierra. La “Ninfa” aún joven parece haberse congelado en el tiempo, sus ojos reflejan juventud y deseo de vivir la vida. Durante todo este tiempo su mente lo ha mantenido ocupada sólo a la crianza de sus hijos. No tiene novio, ni pretendientes, sigue guardando la memoria de mi hermano.

Pero sólo hasta hoy día, porque hoy me he convencido que ella es la mujer de mi vida. Precisamente la mujer de mi hermano.

4 comentarios:

  1. Asi pasa a veces, incluso hay veces que el hermano pasa a ser un completo imbecil solo por el hecho de tener a la mujer que segun uno le corresponde a ese uno mismo.
    Buen Blog, la vedad llegué aca por lo que parece un error de peruBlogs, porque salió que me estaban enlazando desde aca, busqué todo el blog y no está ese enlace.

  2. Que ese no es un capítulo de la novela de Bayli?.
    Saludos.

  3. Para Christopher: en absoluto, no es ningún capitulo de la novela de Bayly, es más ni siquiera lo he leído. Más bien sí debo reconocer que piratié el titulo de su obra. Es que el relato se resume en ese título. Saludos.

  4. Muy buenoooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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